Fragmento de “La Medicina Cósmica” de Santiago Ortela

La Cosmovisión ancestral del Pueblo Olmeca nos devela parte de un Cosmos que es Vida y Espíritu en movimiento y comunicación. Santiago Ortela nos transmite la sabiduría de la Ciencia Ancestral y nos deja un importante mensaje como cuidadores de la Madre Tierra. Les compartimos estos pequeños fragmentos del texto completo que se encuentra en las Memorias del VII Foro del CISEI.

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…” Nuestro Universo cósmico es un mar de ondas energéticas que están en constante movimiento y nosotros viajamos en el infinito con nuestra Madre Tierra. Si nos ubicamos en donde estamos, nuestra Madre Tierra es una nave que nos lleva al infinito, nosotros decimos que somos astronautas consumados, vivimos en el infinito, en este Universo. Los Abuelos sabían perfectamente que ellos formaban parte de todo este Universo y estaban íntimamente ligados al concepto del tiempo y del espacio, de ahí viene su nombre “Olmecatl”. Etimológicamente “Olmecatl” viene de dos palabras, primero es el “Olim” que es el “movimiento rodante”, el que está constantemente rodando, y el otro “Mecatl” quiere decir el “mecate” que mide el tiempo y el espacio. Por lo tanto todos los seres vivos somos Olmecas, porque cuando nosotros comenzamos a nacer, en la gestación, surgimos de dos células una femenina y una masculina. Cuando se comienza a fecundar un ser, a desarrollarse poco a poco y a ocupar un espacio, ocupa un tiempo, y ese movimiento constante ahí se funde, por eso viene la palabra “Olmeca”. No es que el Pueblo se llame así, sino que ese pueblo es donde se originó esa ciencia, o esa manera de concebir al ser vivo. De hecho hay monografías escritas por antropólogos que dicen que los Olmecas son “los hombres del hule”, o “de la región del hule”: es totalmente falso. Y esto es lo que hemos aprendido de los Abuelos y hoy lo compartimos con ustedes.”…

…”Las energías son el Espíritu del Abuelo Fuego, del Abuelo Aire, la Abuela Agua y la Madre Tierra. Todo esto es Sagrado y no son dioses, es algo más íntimo, es parte nuestra porque están en cada uno de nosotros. Tenemos el Fuego, tenemos la Tierra, que son las energías que consumimos a diario, el aliento que a cada rato respiramos. Entonces si nosotros concebimos esas Energías, en principio nos sirven como alimento, pero si las sabemos utilizar de la manera adecuada también nos sirven para mantener la Salud, para mantener la Vida. En el caso del Fuego hay muchísimas formas de utilizarlo como terapia. Tenemos todos los productos que nos da nuestra Madre Tierra, que tienen minerales, proteínas, vitaminas y todos los aminoácidos esenciales. Ahí está la Medicina, en nuestra alimentación. Tenemos el Aire que es imprescindible para la vida, que está oxigenando permanentemente a cada una de nuestras células. Y finalmente el Agua está constantemente cambiando en nuestro organismo, está limpiando. Debemos tomar en cuenta que todo está en un continuo. Todo empieza y todo termina. Sabemos que nuestras células están en constante movimiento, están cambiando, tienen un ciclo de vida; y si nosotros sabemos y conocemos cómo podemos mantenerlo, podremos vivir libremente sin desequilibrios, utilizando todos los elementos que nos da la naturaleza. Pero cuando comenzamos a cambiarlos, a alterar la genética, ya sea de las plantas, del agua y empezamos a incorporarle otros elementos que no sirven para nada, entonces comenzamos a crear desequilibrio; la gente le llama enfermedades, para nosotros son desequilibrios, son desarmonías.”…

El texto citado ha sido publicado bajo el ISBN 978-987-86-0482-4. No está permitido compartir sin citar la fuente.

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