Una iniciativa que pone en valor a los juegos ancestrales

¿Cómo será jugar con niños de otros lugares?”, “¿Les gustarán nuestros juegos?”, “¡Ya queremos ir a Lima para jugar todos los juegos!”. Con el entusiasmo propio de sus edades, Hubert, Stefany, Jean y Yomara conforman la delegación de Cajatambo que vino al encuentro de niños y niñas de pueblos originarios y afroperuanos Tinkuy 2016.

Uno de los juegos que trajeron estos niños desde la comunidad de Utcas, donde se habla una variante del quechua central, es el culujanchay, un entretenimiento de resistencia y fuerza que consiste en jalar a niños sentados.

La clásica carrera de aros, pero elaborada con ramas y tiras de cuero de llama y jebe, estuvo a cargo de Efraín, Yoni, Sergio y Marisol, desde la comunidad de Kelloccocha (Calca, Cusco). Allá lo llaman kaspy muyuy tanqay. También trajeron unas muñecas (wawa kepikachay) con las que suelen intercambiar roles, y que las niñas y sus madres confeccionan con flores de achupalla, con lliclla y chumpi.

Desde Puerto Porvenir, en el Alto Amazonas, los niños del pueblo indígena shawi mostraron el ya´nipiana nitehparesu wentunkanapike, un juego en equipos que emplea semillas y un disparador. Otro pueblo originario, el wampis, ubicado en Villa Gonzalo (Condorcanqui, Amazonas) trajo, entre otros juegos tradicionales, el weshan, una especie de rombo que se hace girar.

El V Encuentro

Elena Burga Cabrera, titular de la Dirección General de Educación Básica Alternativa, Intercultural Bilingüe y de Servicios Educativos en el Ámbito Rural (Digeibira), sostiene:
“Desde hace cinco años venimos organizando el Tinkuy de forma ininterrumpida. Su objetivo es lograr que los estudiantes de estos pueblos expresen sus voces sobre la educación que quieren tener, permitiendo el reconocimiento y la valoración de la diversidad del país y el ejercicio del diálogo de saberes”.

En el Tinkuy encontramos, asimismo, una diversidad de lenguas originarias que confiere un carácter especial a este encuentro: lenguas de frontera, amazónicas, andinas, en peligro de extinción, en revitalización, todas representadas por estudiantes de sexto grado de primaria que estudian en escuelas interculturales bilingües (EIB).

Así, este año, se congregaron al menos 15 lenguas ancestrales: las amazónicas ashaninka, awajún, matsigenka, nomatsigenga, kandozi-chapra, maijuna, shiwilu, urarina, secoya, kichwa, wampis, shipibo-konibo y shawi.

Por el lado andino, participaron niños aimara de Tacna y Puno, así como hablantes del quechua en sus diversas variantes (de Áncash, Apurímac, Arequipa, Ayacucho, Cusco, Huancavelica, Huánuco, Lima Provincias, Lambayeque y Puno).

Las novedades

El V Encuentro trajo dos novedades: en el marco de la recientemente aprobada Política Nacional de Educación Intercultural y Educación Intercultural Bilingüe, también participaron estudiantes de colegios de Lima, quienes mostraron algunos juegos populares de la capital.

La otra novedad es el tema central que ya adelantamos al comienzo de esta nota: “Recuperemos y valoremos los juegos y juguetes de nuestros pueblos originarios, afroperuanos y otros pueblos del Perú”.

“Queremos promover el diálogo entre los estudiantes de diversos pueblos a través del juego, identificar el valor y la importancia del juego en el desarrollo integral de los niños y niñas, y afirmar la identidad y el sentido de pertenencia con su pueblo, con su región y con el país”, precisa Elena Burga.

El repertorio de juegos es variado: sullulli, camino inca, mata gente, t’iqichu, el zorro y las ovejas, turuwatay, yuants, papai nagku, uywakunawan pukllay, rompe trompo, manka rantikuy, komempiri, pucuneada, carrizo silbador, fico, bata, chotanka, kantirito, etc.

Para lograr la revalorización y rescate de esos juegos ancestrales, los estudiantes tuvieron la misión de investigar y conversar con los adultos y ancianos de sus comunidades sobre los juguetes y los juegos utilizados como parte de su cultura y que permiten estimular la discriminación visual y auditiva, además de propiciar el desarrollo de la motricidad fina.

Construyendo una historia

Los 140 niños que vinieron al Tinkuy 2016 escribieron una hermosa historia para las futuras generaciones. Sus voces, rostros multicolores, sonrisas, emociones y habilidades nos demostraron que el diálogo intercultural es posible, que escucharnos y comprendernos es una vía posible, y que los pueblos sí pueden construir sueños colectivos.

En este ambiente pudimos ver juntos a niños shiwilu del Alto Amazonas (Loreto) jugar con niños de Palpa (Ica) de ascendencia afroperuana, a los secoya del Putumayo (Loreto) con los niños quechua de Churcampa (Huancavelica), y a los muchachos aimara de Candarave (Tacna) hacerlo con los matsigenka de La Convención (Cusco).

Las memorias de los Tinkuy anteriores nos dan una alerta del potencial de estos niños y niñas: tienen liderazgo, iniciativa, son bilingües, se identifican con sus pueblos y su deseo de superación es asombroso. Las autoridades regionales y locales tienen en sus manos la oportunidad de organizar más tinkuy en las comunidades con miras a gestar a los nuevos dirigentes que necesita el país.

Lima y la interculturalidad

Varios colegios de la capital estuvieron en el Tinkuy como participantes. El Teresa Gonzales de Fanning, el anexo al Pedagógico de Monterrico, el Markham y el José Antonio Encinas, enviaron una delegación de cuatro estudiantes cada uno. Estos colegios vienen trabajando con el Minedu (Ministerio de Educación) una propuesta para incorporar el enfoque intercultural en la práctica pedagógica.

Asimismo, sus planteles recibieron a los estudiantes indígenas en un breve pero provechoso intercambio. A ellos se suma el emblemático colegio Alfonso Ugarte y el CEBA Casa del Adulto Mayor de Santa Anita.

Además, para el 12 de octubre, Día de los Pueblos Originarios y el Diálogo Intercultural, se organizó un foro con investigadores, analistas y público en general, que tuvo como eje motivador un video sobre el proceso de consulta previa del Plan Nacional de EIB. Fue en el auditorio de la Biblioteca Nacional, a partir de las 6 de la tarde.

Festival de juegos y juguetes

El día central del encuentro fue el viernes 14 de octubre con el “Festival de Juegos y Juguetes” con la asistencia de alrededor de 800 estudiantes de diferentes colegios de Lima. Los padres de familia pudieron acudir con sus hijos a compartir, divertirse y conocer cómo se juega en otras partes del país. El ingreso fue libre.

Este momento es especial porque las 35 delegaciones de niños mostraron sus trabajos al público en general. La ruta de los juegos ha sido diseñada por los especialistas del Minedu (Ministerio de Educación) con la finalidad de que los asistentes puedan entretenerse, conocer la procedencia de los juegos, los pueblos originarios que participan y cuáles son sus características culturales.

El festival se realizó en el Complejo Deportivo Municipal de San Isidro, ubicado en la avenida Pérez Araníbar 1355, San Isidro, a partir de las 10 de la mañana.

Datos:
Participaron 140 niños y niñas de 28 pueblos originarios, de 3 comunidades afroperuanas y de 4 colegios de Lima.
Asistieron 35 delegaciones de costa, sierra y selva.
Los niños afroperuanos vineron desde Zaña (Chiclayo), Chulucanas (Piura) y Palpa (Ica).
Cada delegación se componía de dos niños, dos niñas, un docente y un padre o madre de familia.

Fuente: http://www.elorejiverde.com/buen-vivir/1887-una-iniciativa-que-pone-en-valor-a-los-juegos-ancestrales

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