¿Hasta cuando usaremos agua potable para al retrete?

Parece un gesto inocente pero cada persona gasta una media de 27 litros de agua potable al día simplemente tirando de la cadena del inodoro.

Este dato debería bastar para desarrollar cuartos de baño que no utilicen agua potable y de esta forma ahorrar agua además de producir abono natural.

Esta es la idea base del proyecto Ecosec, creado hace dos años por el francés Benjamin Clouet, con experiencia en empresas de saneamiento en África y Asia, donde pudo apreciar el despilfarro de agua que suponen los urinarios modernos.

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Junto a un amigo, este antiguo ingeniero, sensible a las cuestiones relacionadas con el agua, trabajó para crear un sistema seco y sin serrín con el objetivo de ser los primeros en proponer verdaderos servicios públicos totalmente “limpios” y enmarcados en la economía circular.

Según los dos amigos, “ partimos del principio de que el serrín no funcionaría en la ciudad. Era necesario crear un sistema simple sin obligaciones para el usuario.”

En efecto, los urinarios Ecosec funcionan de forma idéntica a los convencionales de agua: una vez realizada la función biológica se tira de una cadena, sin agua, presionando un pedal que hace rular una especie de alfombrilla rodante que al inclinarse separa la orina, que desciende del resto, que sube.

La orina es la principal fuente de nitrógeno y de fosfato en las aguas grises, dos elementos responsables de la contaminación. Si se trata la orina de forma separada, la depuración de las aguas grises se convierte en una tarea mucho más sencilla y se reduce la contaminación. Pero los beneficios no se acaban aquí: estos dos elementos son básicos para la agricultura y al separarlos, podemos utilizarlos como abono.

En China se recupera la orina de los escolares y la utiliza como abono para los jardines. En Estados Unidos y Japón, muchos edificios se contruyen con un sistema de recuperación de orina y consiguen fabricar combustible.

 

  El fostato, un recurso fósil y  escaso.

Para fabricar abonos importamos fosfato. El fosfato es un recurso fósil que se extrae de las minas de África. El declive de esta sal se alcanzará aproximadamente en 2030. Por lo tanto, a partir de esta fecha no habrá más fuentes conocidas de las que abastecerse. Mientras tanto el precio subirá. Sin embargo, en un litro de orina hay mucho fosfato. Los urinarios secos ahorran agua, aproximadamente un 30% además de reducir un 30% la importación de abonos.

Estos beneficios, de no tratar el agua gris, son completamente desaprovechados.

Una economía circular que crea empleo local.

Ecosec propone cabinas diseñadas provistas de paneles solares, autónomas, prácticas, desmontables, higiénicas y, sobre todo, seguras y limpias.

La base de la propuesta es recuperar la materia producida por los ciudadanos para reciclarla en compost. De esta forma no se contamina el agua y se devuelve a la tierra lo que le pertenece.

El mantenimiento de estas cabinas piensan llevarlo a cabo con la ayuda de asociaciones de reinserción social y laboral con el fin de desarrollar el empleo local. Los empleados se desplazarán en bicicleta. Los empleados revisarán los servicios públicos entre 5 y 7 veces al día.

Fuente: http://www.ladyverd.com/hasta-cuando-usaremos-agua-potable-para-el-bano/

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