Aprender con las matemáticas de los ancestros

A los niños mayas de Yucatán les enseñan con el sistema de numeración de los Antiguos

Según las noticias que nos llegan desde varios medios mexicanos, los niños y niñas de la región de Yucatán están obteniendo mejores resultados en matemáticas utilizando el ancestral sistema maya de numeración, superando en mucho a los logrados siguiendo el sistema educativo oficial. Un estudio elaborado por la Universidad Nacional de México (UNAM), afirma que las matemáticas mayas son mucho más ágiles, sencillas y divertidas para los niños.

Un sistema de numeración para medir el Tiempo

De acuerdo a lo informado por Ansa, “el más reciente examen de evaluación aplicado en todas las escuelas de educación básica del país, desde preescolar hasta secundaria, mostró bajísimos niveles de aprendizaje en matemáticas”: seis de cada diez alumnos que concluyeron la educación primaria y la secundaria no saben resolver problemas matemáticos básicos. Sin embargo, para el físico de la UNAM, Fernando Magaña, “con las matemáticas mayas, los niños de preescolar aprenden a sumar y a contar hasta 1.000, más de lo que establecen los programas del Ministerio de Educación”.

Es posible que la mayor facilidad radique en que los mayas inventaron un sistema de numeración como un instrumento para medir el tiempo y no para hacer cálculos matemáticos. Por eso, los números mayas tienen que ver con los días, meses y años y con la manera de organizar el calendario.

En Yucatán, uno de los principales centros de la cultura maya -dicho sea de paso una cultura excepcional, única, con avanzados y sofisticados conocimientos en astronomía y matemáticas- es donde en la actualidad se está aplicando el milenario sistema de numeración para enseñar matemáticas. Sobre todo entre los niños indígenas.

Desde que en el año 2010 esta original enseñanza comenzó a ser impartida, no ha cesado de aportar magníficas sorpresas: los niños mayas empezaron a destacarse, y a obtener mejores calificaciones hasta situarse en los primeros puestos.

Según Magaña, el sistema maya puede enseñarse “de manera ágil, simple y divertida, a los niños y a cualquier persona y que ayuda a desarrollar una lógica analítica. Lo que yo hago es mostrar el sistema matemático y cómo se pueden realizar las operaciones sin tablas de ningún tipo, ni restar, ni sumar ni dividir, incluso se pueden hacer raíces cuadradas”.

“Estas matemáticas” – agrega- “son más concretas y prácticas a diferencia de las convencionales, en las que se tienen que memorizar demasiados procesos. Por su estructura, incitan al razonamiento, de tal forma que cuando uno involucra a un niño, con éstas adquiere el gusto por razonar, aprender a hacer sus operaciones pensando y además se divierten mucho.

Vistos los formidables resultados conseguidos, ya son 160 las escuelas en las que actualmente se está impartiendo la asignatura de matemáticas utilizando el sistema de numeración maya.

Hasta aquí la información que nos llega de los medios mexicanos de esta singular práctica educativa, veamos ahora que nos sugiere ella, al menos en forma preliminar.

Hacer resonar a las matemáticas con la naturaleza

Antes que nada, que interesante y esperanzadora experiencia la que se está llevando a cabo con las matemáticas mayas. Los resultados son más que elocuentes.

Pareciera que no sólo es una forma en que los niños indígenas contemporáneos aprenden más rápida y lúdicamente las matemáticas, sino que de alguna manera recuperan al mismo tiempo las raíces más profundas y sutiles de su identidad.

En el corazón del sistema aritmético maya se conjugan dos aspectos que hacen a la esencia del pensamiento originario americano: lo abstracto y lo concreto en dinámica armonía y en resonancia con la Naturaleza. En primer lugar, el sistema de notación gráfica en base a tres glifos básicos –el punto, la raya y el caracol-, una simple e icónica manera de representar la forma de contar basada en los dedos de las manos y los pies, es decir, con un referente orgánico muy concreto.

El dibujo del caracol por su parte, simboliza una idea muy abstracta, como es el cero y el infinito, a través de la forma en que éstos conceptos aparecen expresados en la naturaleza (la espiral logarítmica que está contenida en el crecimiento de las formas espiraladas). Por su parte, el sistema numeral maya es de base vigesimal (es decir que se cuenta en grupos de 20), que si bien se adapta al sistema occidental de base decimal (de a 10 unidades), responde a otra lógica, mucha más basada en los ciclos de la naturaleza.

También, la ligazón entre el sistema numeral y los calendarios, hacen que las matemáticas mayas sean realmente un sistema desarrollado para un fin muy concreto y orgánico: medir el paso del tiempo, en base a los ciclos naturales. Tal vez esta conjugación de factores, que se arraiga como decíamos, en la base cognitiva propia de la cosmovisión originaria, sea uno de los secretos del éxito de esta innovación pedagógica.

Por Ana Maria Llamazares
Fuentes: de: https://www.ancient-origins.es/ http://www.jornada.unam.mx/ http://www.reddit.com/r/Yucatan/ http://es.makemefeed.com/ Ansa / http://www.conacytprensa.mx/in Fecha: 19/12/2015

Fuente: http://www.elorejiverde.com/el-don-de-la-palabra/661-aprender-con-las-matematicas-de-los-ancestros

Anuncios