COSECHA AMARGA EL IMPACTO DE LA AGRICULTURA NO SUSTENTABLE

Durante la década pasada, Argentina se convirtió en el tercer productor mundial de soja, revitalizando así su economía y recuperándose de la crisis en la que se sumió el país en 2001. A pesar de ello, existen dudas fundadas sobre la sustentabilidad de la expansión de la producción de soja GM, ya que el área cultivada creció un 1000% entre 1980 y 2014, pasando de 2 millones de hectáreas a 20.7 millones. La contracara del boom de la soja transgénica es preocupante, y se traduce en destrucción del hábitat y riesgos de desertificación, produciendo una huella de carbono enorme y problemas de salud publica entre los habitantes directamente expuestos al uso de agroquímicos.

Algunos de los más importantes científicos del país llevaron adelante una investigación científica para determinar la relación entre el uso intensivo de herbicidas y el aumento de problemas de salud en comunidades rurales cercanas a cultivos de soja transgénica, concluyendo que ambas cuestiones están relacionadas, como también se ha demostrado a través de otros estudios, en ámbito internacional.

Las empresas que producen los pesticidas han rechazado dichos estudios, describiendo sus productos como “no dañinos, si se usan apropiadamente“.

De todas formas, el aumento de cultivos genéticamente modificados (GM) en Argentina también se relaciona con otras cuestiones sociales: en las provincias de Salta, Formosa, Chaco, Santiago del Estero, Córdoba, donde la soja GM es el negocio, muchas comunidades rurales e indígenas han sido progresivamente expulsadas del campo, forzadas a migrar, para permitir la explotación de las llamadas tierras “desaprovechadas”. Mientras la soja se sigue expandiendo, el acaparamiento de tierras se ha convertido en un negocio común y corriente.

A pesar de las grandes ganancias generadas por los cultivos GM, la pobreza entre las comunidades rurales ha aumentado – lo que es una gran contradicción, considerando que uno de los más importantes argumentos de este modelo a nivel mundial es terminar con la pobreza. La mayoría de las familias que viven en comunidades rurales dependen de planes de asistencia sociales que no ofrecen perspectiva ni futuro, que alimentan el desempleo endémico y generan un mecanismo perverso de dependencia que, en muchos casos, se traduce en oportunidad de clientelismo y chantaje politico. Es más, el 98% de la soja producida es exportada a China y Europa para alimentar animales o producir bio combustibles, mientras que los pequeños productores han sido privados de las tierras que han trabajado por generaciones.

Si es cierto que los agroquímicos usados en los cultivos GM han ayudado a los grandes productores de soja a incrementar sus ganancias, también está claro que esta práctica no es sustentable. Más aún, científicos han encontrado que el uso excesivo de algunos químicos cambia la composición del suelo, interrumpiendo el balance de microorganismos allí presentes. Esto estimula el crecimiento de una bacteria dañina a expensas de las bacterias benéficas, causando una severa degradación del suelo e infertilidad.

AVIA TERAI, CHACO

Avia Terai es un pequeño pueblo perdido en el corazón del Chaco, literalmente rodeado por enormes campos de soja GM que dominan el paisaje. A lo largo de los últimos años la comunidad de este pueblo se ha convertido en el emblema nacional de los daños que han causado los agroquímicos, captando la atención de los medios de comunicación internacionales debido a la gran cantidad de casos de cáncer y malformaciones entre los miembros de la comunidad.

En marzo de 2014, la Fundación BIOPHILIA ha visitado Avia Terai, reuniéndose con muchas de las familias afectadas y trabajando con la Red Salud – una organización local que nucléa a doctores, científicos y abogados — para verificar los problemas de salud y recolectar evidencia y datos. El equipo de BIOPHILIA encontró que casi todas las familias están enfrentando casos de cáncer, problemas neurológicos o defectos de nacimiento.

Las intensivas fumigaciones aéreas y terrestres se extienden de manera sistemática más allá de los cultivos, a pesar de las leyes vigentes, alcanzando casas y escuelas cercanas. Cada vez que un avión fumigas los cultivos con herbicidas, los niños dejan de jugar y corren a sus casas, mientras los padres cierran puertas y ventanas para que no entren los agrotóxicos.

Claudia Sariski is expecting her fourth child. Her family has no running water, so they collect it into plastic containers – which had previously been filled with herbicides. Two of Claudia’s children suffer from respiratory diseases.

La producción de soja GM es un negocio multimillonario, sin embargo 1 de cada 5 personas en el Chaco vive en condición de pobreza. Contrastando con la variedad de tecnología empleada para mejorar los cultivos, y los enormes beneficios generados por el cultivo de soja, la mayoría de las familias en Avia Terai no tiene acceso a agua potable, sino que la almacenan en los bidones que anteriormente contuvieron agroquímicos.

Como muchos otros pueblos rodeados de cultivos transgénicos en Argentina, el destino de Avia Terai parece estar signado por grandes intereses económicos, mientras que los reclamos legítimos por un ambiente sano y seguro son ignorados. Si esta tendencia continua, la mayoría de las tierras que son actualmente usadas para cultivo de soja y girasol en poco tiempo serán estériles, y uno de los países más fértiles del mundo se convertirá progresivamente en un lugar cada vez mas desolado. Es tiempo de elegir una opción sustentable, antes que sea tarde.

HECHOS Y NUMEROS
20.700.000
El cultivo de soja transgénica en Argentina para el período 2014-15 es de 20,7 millones de hectáreas, de acuerdo a una estimación oficial de la Cámara de Comercio de Rosario.

25.000.000.000
55 millones de toneladas de soja GM cosechadas en Argentina durante 2014 con un valor de $ 25 mil millones de dólares. Mientras la mayoría de la cosecha es para exportación, en Chaco y otras provincias 1 de cada 5 personas vive en condición de pobreza, con un acceso muy limitado a agua potable y atención médica.

317.000.000
De acuerdo a una estimación oficial, 317 millones de litros de agroquímicos (pesticidas, herbicidas y fungicidas) fueron usados en 2014 en Argentina para mejorar la productividad de las plantaciones de soja, maíz, arroz y algodón. 25 años atrás, en 1990, la cantidad de químicos usados en el país rondaba los 37 millones de litros por año. Las sustancias usadas incluyen glifosato (200 millones de litros), ácido 2,4-diclorofenoxyacetico, Endosulfano, Acetoclorano, Picloram, Atrazine.

65.000
Encuestas realizadas a 65,000 personas en comunidades rurales mostraron un aumento de casos de cáncer de 2 a 4 veces más alto que el promedio nacional, así como índices mayores de hipotiroidismo, enfermedades respiratorias crónicas, defectos de nacimiento y problemas neurológicos.
Fuente: http://www.biophilia-foundation.org/ES/page/semillas-de-vida

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