El Tabaco

Diferencia entre el Tabaco Industrial y el Tabaco Amazónico

Es conveniente establecer las diferencias fundamentales entre la utilización chamánica del tabaco y el consumo de cigarrillos industriales.

En principio, el tabaco amazónico es cultivado sin abonos químicos ni pesticidas y no contiene ninguno de los ingredientes que son añadidos a los cigarrillos tales como el óxido de aluminio, el nitrato de potasio, los fosfatos de amonio, el acetato de polivinilo y una centena de otros que constituyen cerca del diez por ciento de su materia fundamental. En la combustión, un cigarrillo libera unas cuatro mil sustancias, la mayor parte tóxicas. Entre ellas, algunas incluso son radiactivas, haciendo de los cigarrillos la principal fuente de radiación en la vida cotidiana del fumador medio. Fumando de uno a dos paquetes por día se absorbe así, según un estimado, el equivalente en radiactividad de unas doscientas cincuenta radiografías al pulmón por año. El humo de cigarrillo está directamente implicado en más de veinticinco enfermedades graves, de las cuales diecisiete son formas de cáncer. Por el contrario, en la Amazonía el tabaco es considerado como remedio. 

El tabaco que se consume en la amazonía es de la especie nicotina rústica, tabaco silvestre; que a diferencia de la especie nicotina tabacum, no provoca los daños registrados por esta última. Un factor determinante son los aditivos que se utilizan en la fabricación de los cigarrillos de marca o industrializados. Parece claro que no es la nicotina lo que causa el cáncer, puesto que ella notoriamente actúa en el cerebro, y que los cigarrillos no provocan cáncer en el cerebro, sino en los pulmones, el esófago, el estómago, el páncreas, el recto, los riñones y la vejiga, es decir, allá donde penetran los alquitranes cancerígenos, que son también tragados.

Métodos de Ingestión del Tabaco

Excepto la inyección intravenosa, los indígenas de Sudamérica usan el tabaco a través de todos los medios humanamente posibles (gastrointestinal, respiratorio o percutáneo) y en una gran variedad de formas. El tabaco es mascado, es tomado como jugo o como jarabe, se lame la pasta, se emplean supositorios y edemas, se aspira como polvo rapé, se aspira el humo del tabaco y se aplican productos del tabaco sobre la piel y en los ojos.

Vía gastrointestinal. Tabaco masticado

El mascar, o más precisamente, el chupar trozos de tabaco tiene una amplia distribución en América del Sur y las Indias Occidentales. Mascar tabaco en América del Norte era una actividad principalmente de los indígenas de la costa del noroeste.

Los indígenas preparan el tabaco en rollos de unos diez centímetros de largo, con tabaco verde, a veces esparciendo ceniza o sal sobre las hojas mojadas y mezclándolas con ciertas clases de tierra o miel. También se suele hacer una mezcla de las hojas de tabaco finamente machacadas con tierra conteniendo nitro logrando una masa de la que se hacen tabletas de tabaco. Similares tabletas se obtienen simplemente mezclando hojas machacadas con ceniza y mojando el polvo con agua para producir una suave pasta. Otros aditivos a estas mezclas para mascar que no sean sal y sus sustitutos incluyen entre varios otros cal obtenida de cáscaras de moluscos, resina de caraña (Protium heptaphyllum March.), chile (Capsicum fructescens L. Willd.) y hierbas medicinales, tales como cáscara de rosa amarilla, una planta emenagoga.

Como se ha mencionado, los amerindios succionan más que mascan el tabaco y tragan los jugos que van saliendo poco a poco. Se considera generalmente la extensa distribución del área en que el tabaco es mascado como una indicación de la gran antigüedad de este método de consumo (Zerries 1964:99-100). Además, considerando lo natural que viene a ser el mascar el tabaco, uno tiende a concordar con estudiosos como Sauer (1969:48) cuando afirma que el mascar y beber representan las formas más antiguas de ingestión del tabaco.

Tabaco bebido

La distribución de la costumbre de beber el jugo del tabaco es similar a la de la masticación excepto que está ausente de la región del Gran Chaco. La mayoría de los pueblos  originarios de la Gran Guyana beben el jugo del tabaco, así como un número considerable de grupos del Amazonas superior y la montaña de Ecuador y Perú. Algunos casos aislados de la práctica se han reportado también en la zona costera del noroeste de Venezuela, el noroeste de Colombia y en lugares dispersos en Bolivia y Brasil.

En la zona de distribución de la Guayana, el jugo de tabaco es a menudo una simple infusión de las hojas enteras o molidas mezcladas con agua. Las hojas remojadas o cocidas son estiradas y comprimidas a mano. Algunos pueblos añaden a la mezcla sal o la ya mencionada ceniza de oulin. Otro material botánico no identificados usados como ingredientes por los pueblos de la Guayana es el ayung, una corteza emética que tiene quinquina, la savia de árbol.

Asimismo, los pueblos del Alto Amazonas y la Montaña remojan, comprimen y revuelven las hojas de tabaco trozadas y masticadas en agua. En esta zona occidental de distribución, sin embargo, los indígenas no parecen añadir sal o ceniza a su jugo de tabaco, aunque sí ocasionalmente chiles (Capsicum sp.). El cocimiento en agua de hojas de tabaco ocurre también aquí más a menudo que en la Guayana, aunque el cocimiento no es llevado al punto en que el jugo desaparece como ocurre en la producción de la pasta ámbil sino que se lo deja suficientemente viscoso para poder beber el producto.

Varias sustancias psicotrópicas pueden ser consumidas juntamente con el tabaco; ejemplos son ayahuasca (Banisteropsis caapi), coca (Erythroxylum), daturas (Brugmansia aurea Lagerh.; huanto, Brugmansia sp.; maikua, Brugmansia sp.) rapé parica (Virola calophylloidea Marcgraf), y takini látex (Helicostylis tomentosa [Poepp.& Endl.] Macbride o H. pedunculata Benoist). El jugo de tabaco es ingerido por vía oral o nasal, usando las manos o calabazas. Fuera de América del Sur, el beber tabaco ha tenido poca aceptación como modo de consumir tabaco.

Tabaco lamido

El lamer tabaco tiene limitada distribución en América del Sur. Se lo encuentra entre pueblos  del extremo septentrional de los Andes, en Colombia y Venezuela, ciertos lugares del noroeste amazónico, y en algunos otros lugares. 

El detalle de esta costumbre es muy similar a la masticación. Sin embargo, en vez de succionar un trozo de hojas de tabaco o una tableta de pasta, aquí se chupa un extracto de jarabe o jalea conocido como ambil. En la Sierra Nevada de Santa Marta de Colombia, los indígenas preparan una gelatina gruesa y negra por medio de una cocción de hojas de tabaco que dura horas e incluso días. El producto es espesado aún más añadiendo almidón de mandioca (Manihot esculenta Crantz) o de arrurruz (Maranta arundinacea L.).

Sal o cenizas alcalinas son usadas por pueblos de la zona de la Montaña como parte de su receta para el ambil. Las hojas bien verdes de la parte inferior de la planta de tabaco son seleccionadas para ser cocidas sobre fuego lento. Al mismo tiempo, son obtenidas sales por ciertos pueblos por medio de la evaporación de agua que ha sido vertida y percolada a través de las cenizas de partes de un voluminoso árbol del género Lecythis, los brotes de Bactris y las hojas de palmeras Chamaedorea. En otros grupos las cenizas son logradas simplemente quemando y cerniendo cáscara de cacao rojo, cáscaras de bananos verdes y vainas de yoco (Paullinia yoco Schultes & Killip). Las sales se revuelven para hacer el ambil antes de que se concentre en un grueso jarabe o pasta (Schultes 1945:20-21). El chile (Capsicum sp.) también es mencionado como ingrediente del ambil, así como las semillas de guacate (Persea americana L.), azúcar tosca, tapioca o jugo de mandioca, así como el ya mencionado almidón de mandioca. La pasta es guardada de diversas maneras, envuelta en hojas, tubos de bambú, cáscaras de nueces, pequeños cántaros y en la actualidad, botellas de vidrio y tarros de lata.

Bien guardado, el ambil se conserva durante varios meses antes de que deba ser reemplazado por uno más fresco. El ambil es puesto en la boca sumergiendo un dedo o extrayendo una pequeña cantidad y frotándola sobre los dientes, las encías, o la lengua. Aunque se consume solo, el ambil es a veces ingerido simultáneamente con otros productos del tabaco. Algunos pueblos de la Sierra los lamen en conjunto con la coca (Erythroxylum), ayahuasca (Banisteropsis caapi) y posiblemente otras plantas psicoactivas.

Vía respiratoria. Absorción nasal

Rapés psicotrópicos son poco conocidos en  América Central y Norte (Bourne 1907:312, 313, 324, 328) pero es común en América del Sur y las Indias Occidentales.

En la preparación del rapé, las hojas de la planta son secadas al viento o al sol, sobre un fuego o sobre una olla colocada boca abajo sobre las brasas ardientes. Las hojas secas son machacadas, pulverizadas y a menudo cernidas. Cáscaras de nueces y ollas pueden servir como morteros. El rapé de tabaco es guardado en recipientes hechos de bambú, calabazas o concha de moluscos. Los polvos psicotrópicos, incluyendo el rapé de tabaco, pueden ser aspirados directamente de la mano o de una hoja.

Más frecuentemente sin embargo son ingeridos por medio de tubos de absorción nasal, simples o dobles, ramificados o angulares, hechos de caña o huesos perforados. Los tubos de absorción nasal, simples y relativamente cortos, son usados como inhaladores de autoconsumo. El ejemplo más temprano en América del Sur es el inhalador de hueso de pájaro que Junius Bird encontró junto a una caja de rapé de hueso de ballena, en el sitio preagrario de Huaca Prieta, en la costa del Perú, fechado hacia el 1600 A.C.

Fumar

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La práctica de fumar es la más común de las formas de consumo en la América del Sur indígena.

Los indígenas fuman tabaco en forma de cigarros, cigarrillos y varias formas de pipas. El tabaco secado al sol o al viento es molido antes de ser puesto en envoltorios de distintos tipos. A veces, hojas enteras de tabaco o trozos de ellas son usados con este fin. Más frecuentemente los indígenas usan hojas de distintas clases, estípulas de palma, hojas de banano y hojas de maíz.

Normalmente los hombres enrollan sus propios cigarros; en varias comunidades indígenas sin embargo se supone que las mujeres deben hacer la tarea. También prenden los cigarros y toman algunas chupadas ellas mismas antes de pasarlos a los hombres.

Los indígenas de América del Norte, con la excepción de los indígenas Pueblos y algún otro de California, eran exclusivamente fumadores de pipa (Linton 1924:14; Robicsek 1978:9-11). Pero a pesar de esta predominancia de la pipa y el florecer de variaciones formales de las pipas en América del Norte, el fumar pipa en América del Sur sí tiene una distribución considerable a través del subcontinente. Es practicado con pipas tubulares, monitor y angulares hechas de paja, bambú, madera, cáscaras secas de fruta, hueso, greda o piedra.

Los indígenas de América del Sur usualmente fuman con inhalaciones profundas o hiperventilación, pero raramente reteniendo una bocanada de humo en la boca antes de expelerla o inhalarla. La inhalación es descrita como absorbiendo el humo del cigarro hasta los pulmones con “profundas aspiraciones”, “usando los pulmones como fuelles” (Huxley 1957:195). Cigarros gigantes que miden casi un metro de largo y dos centímetros de ancho son fumados con hiperventilación por los Warao en el Orinoco y por varias otras sociedades, tales como los indígenas del Vaupés.

Un método peculiar de América del Sur de absorción respiratoria de nicotina es el de inhalación de humo de tabaco que está flotando libremente en la atmósfera. Como ya se ha mencionado, esto ocurría en la costa este del Brasil, donde quienes practicaban la costumbre soplaban humo de tabaco por cañas y cigarros de boca ancha sobre las cabezas y las caras de guerreros que bailaban. Los hombres en esta misma sociedad también inhalan el humo del tabaco que han quemado dentro de sonajas con forma de cabeza humana. Los adultos entre los Kuna de Panamá usan humo de tabaco que es soplado sobre sus caras desde un cigarro invertido, y los hombres Jíbaro en Perú soplan el humo de tabaco a través de largos tubos en la boca abierta de otra persona.

Aplicación sobre la piel

La aplicación de productos de tabaco sobre la piel sana o escoriada tiene una distribución muy extendida en la América del Sur indígena, incluyendo la práctica de fumar y soplar el humo en forma general o dirigida; de soplar escupida con jugo de tabaco, saliva mezclada con nicotina, y tabaco en polvo; masajes con saliva; abluciones de jugo; rapé y envoltorios de hojas y compresas. El uso del tabaco en este contexto sirve invariablemente a fines terapéuticos.

Administración ocular


El humo y jugo de tabaco son aplicados al ojo para que la nicotina sea absorbida desde la conjuntiva de la superficie interior del párpado y la parte frontal del globo ocular. El fin principal de esta aplicación es mágico-religioso.

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Conferencia de Jacques Mabit sobre el Uso Medicinal del Tabaco en la Alta Amazonia Peruana:

Fuentes: http://www.asociacionicaro.org/526/tabaco-metodos-de-ingestion / http://ayahuascaperu.redtienda.net/pag.php?id=41445


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